Pese a los continuadas campañas de concienciación contra el tabaco y el descenso del número de consumidores durante la última década, las grandes tabaqueras mundiales acabarán el 2016 con un aumento en sus beneficios del 7,7%. Este porcentaje se traduce en una cifra que llama poderosamente la atención: 24.400 millones de euros es el beneficio que se calcula obtendrán cuando acabe el año.

La clave para conseguir estas cuentas de resultados tan positivas se ha basado en dos estrategias que se vienen concretando desde hace años: por un lado, la concentración del sector gracias a la adquisición de algunos competidores o las fusiones entre marcas; por otro lado, la política de contención de gasto que llevan a cabo dichas compañías.

Como ejemplos de dicho control de gastos encontramos el cierre de muchas de las fábricas: British American Tobacco (BAT), pese a ser la segunda tabacalera del mundo por beneficios de 2015, ha cerrado 67 factorías desde el año 2000. Por su lado, Imperial Tobacco ha anunciado que cerrará fábricas en Francia y el Reino Unido para ahorrar 300 millones de libras. Como sabemos, en España ya ha dejado de producir la fábrica de cigarrillos de La Rioja, propiedad de Altadis (filial de Imperial).

Respecto a la cuestión de la concentración queda evidente con este dato: a nivel mundial, entre China Tobacco National Corporation, Philip Morris y British Tobacco copan el 70% de la cuota de mercado en todo el planeta. El caso de la tabacalera china es especial puesto que las leyes de aquel país le permiten operar sin competencia.

Los datos en el mercado estadounidense todavía llaman más la atención: en 2015, Altria (empresa creada a partir de Philip Morris y que opera en EEUU), Reynolds e Imperial Tobacco alcanzaron el 94,8% del mercado. En España, cuatro compañías coparon el 85% de cuota: Philip Morris, Imperial, JTI (la operadora de Reynolds en nuestro país) y BAT.

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